Estimulacion del habla y el lenguaje en edades tempranas

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos en la adquisición del habla? ¿Como reconocer las señales de alerta que nos anuncian posibles problemas en el habla o el lenguaje de un niño?

Podemos usar el juego, la curiosidad y las ganas de aprender para comunicarnos.

Maica es muy habladora, desde pequeña que va haciendo su jerga tan divertida y que tanto cuesta de interpretar, pero que a todos hace reír.
Siempre su juego va acompañado de palabras, copiando la entonación que oye de los demás.

Pedro no es muy hablador, utiliza los gestos y el lenguaje no verbal, su expresión en la cara lo dice todo. Con esta manera de comunicar y relacionarse consigue ponerse a todos en el bolsillo.

Os explico estos casos tan diferentes para poder exponer el camino tan dispar que puede mostrar un niño en la primera infancia para comunicarse con el entorno.
Es necesario respetar la evolución y el desarrollo del lenguaje del niño, las prisas no son buenas para adquirir un lenguaje correcto.

Hay que valorar muy positivamente los recursos comunicativos que utiliza el niño tanto si son orales como no. La mirada, los gestos la actitud de atención, son señales que demuestran una predisposición a relacionarse teniendo al otro en cuenta.

En los primeros años de vida los niños ,como siempre se ha dicho, son esponjas, con el lenguaje sobretodo, cada día reciben un cúmulo de estímulos. Su vocabulario aumenta día a día y hay un estudio que dice que los niños de entre los 18 y los 20 meses, aprenden 10 o más palabras cada día.

El uso de la gramática es más precisa y sus frases van creciendo acompañando sus juegos y rutinas diarias.

Esta es la señal sin equívoco de normalidad, dentro de las características de cada niño hay que observar como su lenguaje va en aumento, respetando siempre el ritmo y velocidad necesarias.

Para estimular el lenguaje y el uso del mismo, es bueno poner palabras a lo que hacemos, aunque nos parezca que el niño no nos escucha allí está quedándose con todo y en otro momento, inesperado para nosotros, nos sorprenderá con una expresión o palabra nueva.

Las actividades que podemos hacer para estimular el lenguaje son muy variadas, desde explicar y compartir un cuento como hacer manualidades o bien cocinar. También hay experiencias al aire libre que nos ofrecen un vocabulario distinto del de casa, el hecho de cambiar de entorno nos proporciona nuevas acciones y nos obliga a usar un lenguaje específico dependiendo del lugar en que nos encontremos.

Así que os invito a ser creativos, todo aquello que nos rodea puede ser un buen estímulo para ofrecer léxico y nuevas estructuras sintácticas que enriquecen el habla de los más pequeños de la casa.

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